Los primeros días en el nuevo barrio fueron extraños para Pilar, quién había pasado toda su vida en un apartamento en pleno centro de la ciudad, rodeada de bocinazos, ruidos, música, humo de motores, las conversaciones de las personas que paseaban por allí. Tener ahora esa casita con jardín y un pequeño patio al fondo, en un lugar tan tranquilo, era como un sueño. Al fin que lo que al principio había parecido tan malo, tener que vender el apartamento para pagarle a su hermano la mitad que le correspondía por herencia, había resultado en su beneficio.
Pronto Pilar se habituó a su nuevo entorno, a correr en el parque por las mañanas, a pasar por el kiosco que quedaba como a cinco calles de su casa, pero
que tenía todas las revistas que le gustaban...y especialmente porque
estaba esa dependienta tan bonita, aunque algo parca que atendía el lugar
en las tardecitas. Pilar es lesbiana. Lo descubrió apenas al salir de
la adolescencia, cuando en lugar de mirar a los chicos....sus ojos se perdían
detrás de los traseros de las chicas, o cuando tenía que hacer
esfuerzos para poder apartar la mirada del escote de sus amigas cuando iban a
bailar a alguna disco y se ponían ropa sensual. Desde aquellas épocas
en que no comprendía que le sucedía, hasta ahora que acababa de
cumplir 33 años, había tenido tres parejas, alguna aventurilla,
y había confirmado que lo que le atraían eran las mujeres. Sin
embargo aún no había tenido una pareja fija, una con quién
tuviera ganas de compartir la vida, en parte porque le tenía pánico
al compromiso, en parte porque no se había enamorado realmente hasta ese
momento, así que dejaba solo que las cosas sucedieran
Pero Pilar tuvo que aceptar que le sucedía algo extraño con la
chica del kiosco, cuando comenzó a buscar excusas ante si misma para ir
a comprar cosas allí, a pesar de no ser el negocio mas cercano a su casa.
Y no se explicaba qué le atraía, dado que la muchacha siempre vestía
con camisas amplias, unas polleras bastante largas, usaba unos anteojos con montura
dorada y el largo cabello castaño recogido la mas de las veces en una
cola de caballo. Los ojos de la chica son intensamente verdes, sin embargo al
pasar los días, Pilar descubrió que se ponían en algunas
ocasiones de un verde azulado profundo y en otras cambiaban a tener pintas de
color marrón. Un día, como al descuido, se lo comentó, para
poder oír de ella algo mas que un "Hola....¿qué llevas?".
- Hoy tienes los ojos de diferente color.
Por primera vez vio sonreír a la chica del kiosco....y se dijo a sí misma
que tenía una sonrisa preciosa.
- Es de familia...mi padre también tenía los ojos así, cambian
con el estado del tiempo.
- ¿Cómo es eso?.
- Pues cuando tienen pintas marrones habrá lluvia...si están muy
verdes hará buen tiempo, cuando se aclaran es que hay.................
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