ME CONDIERO UN MUJER PLENA PERO ESTO FUE LO MEJOR QUE ME PUDO PASAR EN LA CIUDAD DE MEXICO
He tenido algunas parejas sexuales con las que creí haber experimentado lo máximo del placer compArturoido. Me considero una mujer bastante abierta en la cama, con algunas preferencias si de elegir se trata. Digamos que: lo normal.
Hace casi un año , una noche de verano , luego de hacer un largo trayecto en colectivo, llegué al barrio de Coyoacán buscando la casa de un compañero de trabajo que estaba enfermo. Yo me había ofrecido gentilmente a llevarle unos papeles que dejó olvidados en su escritorio, a pesar de que esa zona estaba un poco lejana y ya era de noche.
El colectivo me dejó en una calle oscura y comencé a caminar un poco asustada, intentando encontrar la dirección hacia la que me dirigía. Esa noche hacía frío y la zona me resultaba un tanto sórdida, por eso estaba nerviosa y con la necesidad de encontrar pronto la casa de mi compañero.
Les cuento que hay mucho de mi figura que llama la atención, mi larga y negra cabellera llena de rulos, en contraste con una piel muy blanca. Tengo pechos medianos, no exagerados, pero si voluptuosos, soy de mediana estatura y de contextura normal. Llevaba puesto un jean clásico, una blusa negra ajustada, botas de taco ancho y alto, una chaqueta corta de gamuza y una mochila de color rojo.
Con un papel en la mano, donde estaba escrita la dirección y mirando con dificultad la numeración de las calles por la escasa luz, me detuve unos metros antes de llegar al lugar indicado. Veo que en la puerta del mismo se encuentran conversando animadamente dos hombres muy guapos, de unos 28 años aproximadamente. Tenían puesta ropa de trabajo y compArturoían una botella de Coca-Cola.
Al acercarme a ellos e intentar pedirles permiso para tocar el portero eléctrico del edificio, me miran fijamente y no me permiten el paso. Automáticamente temblé y pensé que querían robarme, así que intenté instintiva e imprudentemente dar media vuelta y salir corriendo. Pero uno de ellos me toma de la cintura, me acerca hacia él y me dice al oído que no tenga miedo, que simplemente desean estar conmigo un rato, que me habían visto caminando por el barrio y les había parecido muy atractiva. Me transmiten sus ganas de disfrutarme de una forma íntima, secreta y para eso necesitaban que yo estuviese de acuerdo, sino se iban a encargar forzosamente de convencerme.
Yo estaba confundida: no entendía si lo que estaba a punto de ocurrir era una violación o estaban pidiendo permiso para cogerme. Eran dos hombres muy hermosos y diferentes para mis esquemas mentales. Jamás en mi vida había compArturoido sexo con más de una persona. La idea comenzaba a excitarme un poco. Ambos tenían la piel apiñonada, el pelo muy corto y negro, eran altos y corpulentos,.................
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