PIscina: LA PISCINA

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Enviado por webmaster el 28 Oct, 2004 - 03:34 PM

El verano pasado Isabela y yo decidimos hacer una locura de las que siempre conversamos. La idea era ir a una piscina pública un día en que estuviera cerrada y poder tomar el sol desnudos, bañarnos y tener sexo en el momento y lugar que nos dieran ganas.
Elegimos un lunes, día en que las piscinas están cerradas al público y fue en una piscina camino al campo, ya que hay mas vegetación y los paisajes son más pintorescos. Llegamos como a las once de la mañana, nos dirigimos a hablar con la persona que estaba en la entrada y le explicamos que queríamos usar la piscina, pagando extra, claro esta, por la entrada, ya que era lunes y estaba cerrada al público. El cuidador nos miró y dijo... "Lo veo muy difícil, ya que yo sólo soy el cuidador, el jefe no se encuentra y tendría que preguntarle a él" Le respondí que muchas gracias y salimos de la casetita donde el tipo nos atendió. Le dije a Isabela "Creo que no podremos hacerlo". Ella me miró fijo a los ojos y me dijo... "No te preocupes, yo creo poder hacer algo para que nos dejen entrar, voy a ir a hablar con el caballero y tu mientras mira que tal el lugar... Ya corazón..."
Caminó hacia la caseta y entró, yo comencé a caminar hacia unos árboles cercanos, tras los cuales se veía la piscina y me detuve, prendí un cigarrillo y de pronto pensé que Isabela podía tener problemas, me di vuelta y caminé rápidamente hacia la caseta, pero antes de llegar a la puerta decidí dar la vuelta por atrás para mirar y escuchar lo que ella le estaba diciendo al cuidador. En la parte de atrás de la caseta había una ventanita a la cual sigilosamente me asomé, lo que vi no podía creerlo, Isabela estaba de rodillas frente al cuidador y su polla grande y dura entraba y salía de la boca de Isabela lentamente, ella se la estaba chupando en forma suave y delicada como solo ella sabe hacerlo y además le daba pequeños mordisquitos cada vez que tenía su glande a la altura de sus dientes, aquel movimiento lento de pronto comenzó a aumentar en fuerza hasta chupársela como si quisiera tragársela toda... El cuidador respiraba rápidamente y gemía como si lo estuvieran torturando e Isabela refregaba su chorita con su mano por encima de las bombachas, levantando la pequeña minifalda blanca, supongo que preparándola para aquel pedazote de polla que tenía el tipo. Mi primera reacción fue entrar y sacarla de ahí, pero a esa altura yo ya había desabrochado mi pantalón y me estaba acariciando la polla, que la tenía como palo encebado.
De pronto se abrió la puerta de la caseta y entró otro tipo, supuestamente el dueño del lugar, el que muy sorprendido, miró al cuidador y le preguntó: "Y esta cyo rica compadre???" A lo cual el cuidador respondió muy entrecortado "Quiere permiso para.................
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