Vecina: MI VECINA DE AL LADO
relatos / Relatos de orgias
Enviado por webmaster el 28 Oct, 2004 - 03:35 PM
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CAlem y yo nos encontrábamos disfrutando de una tarde de sábado sin los niños. Mi marido había preparado unos cocktails Margarita, su especialidad y me leía un Penthouse desde el jakuzzi, mientras que descansaba en una tumbona.
Los efectos del Sol dañando mis pechos desnudos, la bebida y la voz de mi esposo leyendo historias eróticas de otra gente, me puso bastante a tono. Estaba tan absorta que ni siquiera me acordé de dar la vuelta para broncear la espalda. Era la primera vez que tomaba el sol este año y tenía los pechos bastante sensibles. Llegué a pensar que se me habían quemado los pezones. Se lo comenté a Calem y contestó que un buen masaje podría ser el remedio ideal. Salió de la piscina con el Pene completamente tieso y antes de que me tocara empecé a gemir de gusto. Por suerte, el jardín de nuestra casa está bastante aislado y tenemos intimidad en casos de emergencia sexual. Me lamió los dedos de los pies y me provocó escalofríos. No tardé en pedirle que me diera su polla. El pene de mi marido siempre me ha puesto muy caliente. No lo tiene muy largo, pero sí gordo, como un pequeño puño.
Me complació colocando una pierna a la altura de mi cara, ofreciéndome una visión de su polla. Empecé a mordisquearlo y seguí con lengüetadas en la punta y en la zona posterior del capullo con movimientos rápidos. Calem bajó la cara hacia mí conchita, tan mojada como sí acabara de ducharla con agua caliente. Al aproximarse, su vientre rozó mis pezones provocando dolor. Justo en el momento en que trataba de apartarlo, sonó el timbre de la puerta. No quería abrir, temiendo que fuera algún amigo de mis hijos, pero cuando insistieron por tercera vez, me puse una bata corta y fui a ver quién demonios era. Calem se metió de nuevo en el jakuzzi, molesto y frustrado. Cuando abrí la puerta y miré hacia abajo (a la altura de la cara del niño que esperaba encontrar), vi un par de largas y bien contorneadas piernas. Fui subiendo la mirada y comprobé que nuestra visitante era una preciosa chica de pelo rojo y ojos verdes.
-¡Hola!- dijo -Me llamo Galadriel y acabo de instalarme en el vecindario-. Hizo una pausa y añadió que vendía cosméticos.
La invité a pasar para que me enseñara sus productos y le pedí que nos acompañará a tomar unos cocktails en el jardín. Aceptó y me siguió. Se sentó bajo la sombrilla y después de prepararle un trago le presenté a Calem. Mientras nosotras charlábamos, mi marido sin salir del jakuzzi, bromeaba por el hecho de estar completamente desnudo. Galadriel comentó que estaba acostumbrada a ver hombres en cueros, ya que tenía cuatro hermanos y vivió casada cinco años hasta que se divorció. Fui mirando los productos que me ofrecía y como continuamente me apartaba la tela de la bata para no lastimarme los pezones, Galadriel.................
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