Hace cuestión de un mes atrás, se me acercó el dueño de la tienda que se encuentra al lado de mi oficina, pidiéndome que lo orientara en algo de índole personal, ya que a su criterio yo soy una de las pocas personas que conoce, que tiene una basta cultura sexual y para halagarme me recordó el sin número de veces que estando en mi oficina, ocasionalmente había visto a mis secretarias tomando mensajes dejados por muchas de mis amigas, en los cuales confirmaban una cita o manifestaban estar contentas de haber pasado la noche o el día anterior conmigo.
Bueno, luego de escucharlo, por un momento le indiqué fuera al grano, lo cual realizó sin dilación. Resulta que Korky se encontraba recién casado, pero no estaba conforme con su desempeño en la cama con su esposa, aunque ella aparentemente no se quejaba, él se daba cuenta de que ella, o mejor dicho el cuerpo de ella pedía más de lo que él le daba, me comentó que había usado varias técnicas, hasta se había masturbado antes de meterse a la cama, pero al final el resultado era el mismo siempre: El se venía y ella se quedaba mirando como esperando algo más.
Ante tal situación pasé a realizarle varías preguntas, a las cuales la mayoría de las respuestas era NO, o preguntas como ¿Y eso se puede hacer?. Por sus cortas respuestas y ocasionales preguntas, me di cuenta que me encontraba ante un analfabeta sexual, por lo que pasé a orientarlo sobre los elementos más básicos en torno al sexo a lo más elaborado, pero al final la respuesta de él fué "Yo creo que mejor lo invitó a mi casa para que también se lo explique a mi mujer". Al principio me negué, pero al final acepté no por la insistencia de Korky, sino más bien por la curiosidad de conocer personalmente a su mujer, ya que él se refirió a ella en varias oportunidades, como "La mejor hembra del mundo", lo que como les dije me produjo una gran curiosidad, por lo que nos citamos en su casa, la noche del día Viernes.
Llegué a su casa el Viernes en la noche como habíamos quedado el día anterior. Fué ella quien abrió la puerta, ahí estaba Mina una belleza de ébano, como nunca había visto, de hermosos senos, sonrisa pícara, mirada enigmática y un hermoso culo. Todo su cuerpo oculto debajo de una especie de manta o bata de hilo que al traslucir la luz dejaba poco a la imaginación, una vez que me presente, llegó Korky y nos ubicamos en la sala, él trajo unas bebidas y me di a la tarea de comenzar de nuevo la orientación. Al principio mi idea era que fuera algo teórico, terminar y marcharme a una cita. Pero apenas comenzó la clase, me di cuenta que esas no eran las expectativas de Mina, al yo insinuarle a Korky que a medida que yo les.................
Este relato es solo visible para usuarios registrados
Si deseas poder acceder a todos nuestros relatos eroticos, y al 100% del contenido de la pagina, pulsa
Aqui para registrarte o loguearte
|