Orgia: Dedos entre las piernas de mi mujer

relatos / Relatos de orgias
Enviado por webmaster el 21 Ene, 2005 - 07:34 AM


Tras una morbosa tarde de compras, un peculiar individuo empiezo a meterle
mano a mi mujer en un bar musical y acabo ayudándonos
a echar un impresionante polvo.
Era un sábado de septiembre nada diferente a cualquier otro fin de semana. De inprovisto,
tras la comida del medio día, decidimos acercarnos al nuevo centro comercial
inaugurado hacia pocos meses, muy cerca de nuestra casa. La verdad es que apenas
compramos cuatro tonterías, pero pasamos una agradable tarde viendo las
tiendas y la gente que paseaba tranquilamente como nosotros.
El nuevo centro comercial era inmenso, y estaba atestado de gente, en su mayoría
joven y de mediana edad. En honor a la verdad, he de decir que ese día
Almudena estaba impresionante. Su mediana estatura, sumada a las botas de tacón
y media caña que llevaba, la situaban un poco por encima de mi hombro,
pero lo más espectacular era un vestido de tela nylon que estrenaba
ese día.
De color entre plata y gris, compuesto de tres piezas, una faldita mas bien
estrecha que acababa un palmo mas arriba de sus rodillas y marcaba sus coquetas
caderas y su respingon trasero, una especie de top a juego se sujetaba a sus
hombros con dos estrechas cuerdecitas, casi como si fueran hilos, y que en
la parte delantera dejaba intuir los contornos de sus medianos pechos, tirando
a pequeños, que se iban moviendo graciosamente al andar debido a la
ausencia de sujetador.
El conjunto lo completaba una fina chaquetita de la misma tela que caía
hasta la altura de su cintura. Su cabello moreno y lacio le rozaba en los hombros
a cada paso, en perfecto ritmo con el movimiento de sus caderas, que hacían
balancear un minúsculo bolso en el que apenas cabía una cartera
y un teléfono móvil.
Nada mas entrar en el centro, me di cuenta de que Almudena atraía mas
la atención que los llamativos escaparates. Me era fácil advertir
la mirada de admiración de los hombres y como de envidia de la concurrencia
femenina, aunque también advertí alguna mirada felina de algunas
chicas que clavaban los ojos en su cuerpo al cruzarnos por los pasillos.
Me satisfacía enormemente que mi mujer fuera contemplada con semejante
interés. Yo caminaba a su lado, cogiendo con mi mano su cintura, mucho
más discreto en mi vestimenta, con unos pantalones de pinzas oscuros
y una camisa de manga corta con dos botones sueltos que dejaban entrever algo
de la parte superior de mi pecho. De vez en cuando me llevaba una mano a mi
moreno pelo corto, como haciéndome el despistado, pero repitiéndome
con orgullo en mi interior - ¿Qué pasa? Va conmigo.
Seria absurdo negar que.................
Este relato es solo visible para usuarios registrados
Si deseas poder acceder a todos nuestros relatos eroticos, y al 100% del contenido de la pagina, pulsa
Aqui para registrarte o loguearte

Este artículo viene de Relatos eroticos historias porno
  http://www.relatoshispanos.com/

La URL de esta historia es:
  http://www.relatoshispanos.com/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=1629