Auditora: la auditora II

relatos / Relatos no consentidos
Enviado por webmaster el 12 Nov, 2004 - 04:42 PM

Lo que sucedio al dia siguiente con la auditora y como termino esta aventura.
Al día siguiente fui a mi oficina y a eso de las 11:00 recibí una
llamada del dueño de la empresa que había sido auditada por Guadalupe,
diciéndome que le habían llamado de la oficina de ella preguntando
a que hora se había ido el día anterior pues no había ido
a su oficina desde entonces y ni en su casa ni en su celular respondía;
yo le recordé que nos habíamos quedado los dos en su oficina cuando
ella se fue; agregué que ella me había dicho que quería irse
a relajar porque estaba muy tensa con su divorcio y que su jefe la acosaba sexualmente;
aunque esto no era cierto, pensé que de esa forma la investigación,
si es que había se centraría en el jefe y el esposo de ella. El
dueño de la empresa me dijo que era cierto y que eso les iba a decir. Me
puse a pensar que si la policía averiguaba a fondo, podrían dar
conmigo, pero me tranquilicé al recordar que Guadalupe me había
dicho que ya vivía sola y al pensar que para que la policía busque
a alguien se necesita que transcurra un mínimo de 48 horas desde el momento
de reportar la desaparición; para entonces, yo ya habría terminado
con todo lo que tenía planeado para ella.
A la hora de la comida les dije a mi secretaria que iría a comer con
un cliente y que no regresaría en todo el día; luego llamé
a mi esposa para decirle que estaría en la oficina de un cliente y llegaría
tarde.
Tomé de nuevo el camino que conducía a la cabaña donde
teníamos a Lupe; solo estaba uno de los cómplices de mi amigo;
le pregunté si había novedades y me dijo que no; que Lupe había
comido poco y que los otros dos llegarían más tarde.
Fui al cuartucho donde estaba ella y la encontré en la misma posición
en que la dejé el día anterior; con el consolador en la boca y
la pistola en la panocha; me acerqué sin hacer ruido y noté que
dormía. Me desvestí en silencio, saqué una cámara
fotográfica digital que llevaba y me acerqué a ella. Al dildo
se le había terminado la batería y ya no vibraba; se lo quité
arrancando la cinta con fuerza, lo que hizo que me llevara algunos mechones
de su cabello; ella se despertó y gritó por el dolor que le causé;
con voz burlona le dije: Ya vine amor mío, se que me estabas esperando
con.................
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