ISLA: ENCANTADA

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Enviado por webmaster el 25 Nov, 2004 - 04:47 PM

Todo estaba hech para que sucediera, fue un encanto La isla encantada era un paraíso... en todos sus detalles. El bosque, la glorieta, el templo, los senderos estaban llenos ninfas ardientes en rincones secretos y no tan secretos. Distintas especies poblaban la isla, pero las más numerosas eran las dulces ninfas, con una edad eterna de 16 años, piel suave como la seda, labios jugosos y sueños de placer. Las dos ninfas descansaban aletargadas en esa tarde caliente. Aretha dormía y Luxury aún no... comenzó a mirar a su compañera... le encantaba ayudarla a vestirse, con esos géneros suaves y transparentes, ceñidos a su cuerpo.
Le maravillaba la carne clara cediendo ante la suave presión de sus manos.
Rodeando sus firmes pechos para darle forma al vestido. Bajando por la cintura y rodeando sus nalgas y su pubis para sujetar la tela. Hacía esto lentamente, para saborear mejor ese festival de sentidos, lo que veía, lo que tocaba, lo que olía.... y lo que degustaba, ya que antes de colocarle los tules, lamía su cuerpo un poquito, por aquí y por allá. Pero ahora, y recordando esto, comenzó a sentir mojada la entre pierna, y su curiosidad fue más lejos aún. Veía la mitad de un seno que sobresalía en el escote de Aretha, y Luxury, así como siempre colocaba estos géneros, sintió enormes deseos de quitarlos, de dejar esa piel exquisita desnuda por completo.
Pero sintió que ya conocía muy bien lo visible, de tanto mirarlo... y sintió curiosidad por explorar, aprovechando el sueño de su amiga.
Suavemente con los dedos deshizo todos los nudos y empezó a tirar de los tules que cubrían el cuerpo, que se desprendían sin oposición. Los dos pechos se liberaron, cayendo hermosamente y dejando al descubierto los dos pezones erizados. Luxury retuvo la saliva que caía de su boca... descubrió el ombligo, lentamente el pubis... besó muy despacio allá abajo y lamió como una perrita donde asomaba la blanca conchita. Pero antes de intentar abrir las piernas de Aretha, la atrajo otra idea.... La dio vuelta muy lentamente. Vio su espalda desnuda, continuó lamiendo su cintura, el comienzo de sus nalgas. Descendió un poco más y besó ese culo como nunca lo había hecho antes. Descubrió esa hendidura, la recorrió, la olió, le pasó la lengüita, mojándola, de arriba abajo, de abajo a arriba... comenzó a jugar con esos deliciosos cachetes, abrirlos, cerrarlos, estrujarlos en sus manos, morderlos.... su amiga ni siquiera se movía, parecía que nada de lo que le hacían perturbaba su sueño... Y abriendo y cerrando ese culo fue que descubrió el ano de Aretha, que no estaba quieto... abrió bien para observar mejor: el culito se abría y se cerraba de placer. Le encantó observar eso, cuando disminuía el movimiento, ella volvía a chupar, mojándolo bien, metiendo un poquito la punta de la lengua... y volvía a mirar como el culo se abría y cerraba.... quiso sentir en su dedito ese movimiento hermoso, lo mojó metiéndolo en su.................
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