Cachondeo: en el FBI

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Enviado por webmaster el 25 Ene, 2005 - 07:49 AM

un día como cualquier otro, de esos nublados típicos de Washintong en
las mañanas de otoño... El edificio del FBI en Headquarters está bañado de
una luz diferente o por lo menos eso piensa Mulder, quien hoy se ha levantado...
¿
Cómo explicarlo? ¿un poco exaltado?...quizás para ser más
francos, diríamos
que se levantó con una erección más fuerte que las habituales...La
causa era
sencilla, en sueños, aquella maravillosa pero distante agente Scully se
había
entregado a él, después de tantos años lo había conseguido,
pensaba que
después de tantos desprecios, esa era la recompensa que debía otorgarle
el
FBI.

Mientras caminaba, pues había olvidado llenar de gasolina el tanque
de su
coche, recordó diferentes momentos en que él y Scully, habían
estado a punto,
casi a punto de entregarse, de olvidar responsabilidades, creencias, y
razonamientos para entregarse a una ola de placer que hace mucho los dos
deseaban y que parecía congelada en el tiempo. Scully siempre tan seria,
tan
arisca, impedía su acercamiento, aunque en su interior deseaba con todas
sus
fuerzas que un día en aquella oficina en el sótano del FBI donde
una vez fue
el salón de fotocopiadoras, Mulder la hiciera suya, la agarrara y no
la dejara
escapar...la hiciera sentirse nuevamente una mujer hermosa, atractiva...que
podía
gritar sin razón alguna y no como últimamente lo hacia: ¡Deténgase,
FBI!

Al entrar el detector de metales pitó...tantos años entrando
y aún se
olvida sacar las monedas que lleva encima...el chico de la puerta ya no sabe
si
reírse o ponerse a llorar, Mulder es uno de esos seres que provocan
sentimientos encontrados. Sigue el pasillo hacia adelante y decide bajar por
las
escaleras, justo al llegar al piso de su oficina, en la unión entre
las
escaleras y la puerta del ascensor, se tropieza con Scully. Al verla no puede
dejar de evocar aquella imagen de sus sueños, Scully completamente desnuda
cabalgando sobre él...acariciando sus senos, lamiendo sus dedos... Scully
nota
algo extraño en la cara de su compañero, pero para variar no
amaneció con ese
tono displicente tan común en ella, sino que por el contrario y muy
extrañamente
para Mulder, sonrió. preguntó: ¿qué pasa?, un qué pasa
tan suave y dulce
que Mulder sólo pensó en besarla, pero no, todavía no...pensaba
en Scully, en
su posible reacción, y prefirió que cualquier cosa que pasara,
sería dentro
de la oficina.

Justo antes de entrar, Mulder tomó la mano de Scully y viéndola
a los ojos
.................
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