Ella es una compañera de trabajo. Una chica morena y atractiva que sabe vestir con elegancia y un interesante toque sexy.
No sé muy bien por que razón, pero desde el principio intuí que le gustaba el tema del sado. A lo mejor eran su porte altivo y sus gustos refinados. O esos fetiches con que a menudo se adornaba, prendas y complementos de cuero negro, siempre ajustados. O esos zapatos finos de tacón alto que c alzaba a veces, y especialmente aquellas botas de caña alta que tanto me calentaban.
Algunas veces la había imaginado en mis fantasías, postrada a mis pies, domesticada, convertida en una complaciente esclava que, revestida de cuero negro, satisfacía silenciosamente todos mis caprichos y aceptaba con gusto mis ordenes y mis castigos, incluso los mas severos.
Le tenía ganas y puedo aseguraros que había iniciado el ataque varias veces, aunque siempre encontré respuestas evasivas.
Un día se presentó una ocasión propicia: debíamos preparar unos informes durante el fin de semana, y con la excusa de ajustar nuestros criterios me lo apañé para presentarme en su casa.
Aquel día fui preparado. Me puse un slip de cuero negro y cargué en mi cartera un collar de perra y una fusta, decidido a probarlos sobre su piel.
Al principio todo fue como siempre. Ella muy en su sitio, algo distante, y yo esperando la ocasión propicia, que no llegaba.
Te apetece algo, me preguntó.
Si lo supieras, pensé para mi. Pero le dije: si, una coca-cola, gracias.
Fue a buscarla, y mientras la aguardaba pensaba: cuando vuelva, aprovechando la distensión, ataco. Pero llegué tarde. Al verla asomar por la puerta las tripas me dieron un vuelco.
Estaba allí, vestida con un corsé ajustado y una falda de cuero negro. El pelo recogido y encaramada en lo alto de los interminables y afilados tacones de unas botas altas, altísimas, de charol negro.
Uauuuu ¡
Mientras, agitaba en sus manos un látigo de tiras y me decía: ¿jugamos?
Por suerte, tuve reflejos y paré el golpe: ¿a qué?, le devolví haciendome el tonto Desarmada, la obligué a explicarse.. "Te huelo. Estás caliente y despertaste en mi las ganas de desarrollar mis fantasías ocultas. Me excita someter a los hombres fuertes como tu. Poseerlos. Poner a prueba mis habilidades y gozar consiguendo que se conviertan en dóciles perritos capaces de hac er por mi cualquier cosa que me apetezca. Y tu no escaparás, vas a ser el próximo, estoy segura. Con solo verte la cara se que te estás muriendo de ganas de lamer mis botas. Hazlo. Adelante."
No se equivocaba, pero contrataqué: lo siento, pero te has equivocado. Yo no me inclino ante nadie y menos ante ti. Debo reconocer que estás preciosa con tus botas altas y enfundada en este traje de cuero negro. Pero a mi no me gusta recibir ordenes. No se cual es tu experiencia en el mundo del fetichismo y del sado, pero la mía es.................
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