LAberinto: El laberinto I

relatos / Relatos de maduras
Enviado por webmaster el 02 Nov, 2004 - 04:18 PM

Yo llamo a esta historia el "Laberinto" porque entré en ella sin querer y todavía no he podido salir.


Vivo en un gran inmueble en el que hay multitud de apartamentos, todos de tamaños medianos y algunos interiores que son pequeños y bastante modestos. Sin embargo, el piso que ocupo yo, ocupa toda una planta junto con uno de esos interiores de que hablaba. El 2º B
Todo empezó cuando me dejó plantado Carla.. Era la mayor y mas notable aportacion de Asturias a la Patria y al Arte Españoles. Olvidado, con facilidad, que su verdadero nombre era Ricarda, estaba encantado con su juvenil, rotunda y sanísima belleza. Además era tan honrada, tan buena persona, que no tuve inconveniente en asignarle un apartamento en mi propia casa.
Pero se encontró con su antiguo novio del pueblo y no hubo nada que hacer. Unas lagrimitas, un par de "¡perdónames!" y se acabó. ¡Que se iba a hacer! ¡Mas se perdió en Cuba!
Lo que parece ser es que fué la comidilla del inmueble entero, porque Carla, sin querer se hacía notar.
Y sin duda por ello, una tarde a eso de las siete o las ocho se me presentaron las vecinas del Segundo B.
Estaban sentadas en el borde del sofá del salon, ambas muy circunspectas, con sus cabellos rigurosamente blancos la mas bajita y grises claros la alta, las rodillas bien juntas y las piernas recogidas. Eran muy mayores e iban vestidas de negro.

- Buenas tardes -saludé
-Buenas tardes -contestaron y nos dimos la mano.
-Vds. dirán -pensaba en alguna dificultad para satisfacer su mísera renta.
- Venimos -dijo la mayor- Por lo de la Señorita Carla.
-¿Como? -me quedé sorprendido
-Pues si. -continuó la mayor de las dos, que podría tener sesenta y muchos años. Menuda, delgadita, con los ojos azules y el pelo inmaculadamente blanco.- Nos hemos enterado de que su amistad ha terminado y lo lamentamos, por simpatía a Vd. que vemas que es un hombre aun joven y que necesitará compañía femenima de confianza, para no meterse en males mayores
Pues -dije sin salir de mi asombro ni entender nada- se lo agradezco mucho, pero no comprendo porque he de hablar con Vds. de ello.
-¡Oh! ¡No se ofenda, por favor! Nuestra intención es la mejor y espero que lo comprenda así. Simplemente venimos a ofrecernos en vez de la Srta. Carla.
-¡No comprendo…!
-Pues señor, no somos tan jovenes como la señorita Carla, pero somos dos señoritas instruidas, de buena familia, nuestro abuelo fue coronel de Intendencia en Cuba y nuestro papa fué capitán de Infantería. El pobre murió muy joven. Las dos somos solteras y ninguna hemos tenido novio, aunque si muchos pretendientes.
Estaba completamente perplejo.
-Pero ¿Vds. saben cual era mi relación con Carla?
-Si señor. La señorita Carla era su amante.
- Y entonces, Vds….
La mayor bajó la cabeza y la otra que la observaba con el rabillo del ojo, tambien.
-Pues si…La que.................
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