Seco: Cinco años en dique seco

relatos / Relatos de hombres maduros
Enviado por webmaster el 02 Nov, 2004 - 04:17 PM

Me lo había ganado a pulso
Durante varios meses había estado provocando a aquellos jovenzuelos a través de mi ventana.

Ellos trabajan en un edificio en construcción frente a mi apartamento y un día observé cómo se apretaban uno contra otro para espiarme mientras me cambiaba de ropa.

La historia se fue repitiendo día tras día a la hora en que yo llegaba a casa después de trabajar.

Un día decidí divertirme con ellos y me desnudé completamente en el dormitorio, que tenía la ventana por la que era espiada y me fui a dar una ducha.

Cuando volví, envuelta en una toalla, allí estaban las tres cabezas, semi-escondidas entre los ladrillos de la nueva construcción.

No dándome por enterada, me tumbé sobre la cama quitándome la toalla y me puse de forma que mis abiertas piernas quedaran frente a la ventana.

Comencé a masturbarme suavemente observando como las tres caras, a diez metros de distancia, se esforzaban por no perder detalle.

La morbosidad de la situación me llevó al climax en breves minutos y mis convulsiones y jadeos no fueron fingidos si no provocados por los sucesivos orgasmos que yo misma me estaba produciendo.

Fui repitiendo la escena cada día a la misma hora, esforzándome en las poses para permitir que me observaran con el mayor detalle posible mientras yo me masturbaba.

Mientras me imaginaba a los tres albañiles sacudiéndose las pollas en fantásticas pajas dedicadas a mí.

Mis orgasmos eran contínuos y me pasaba más de una hora exibiendo mi coño a sus atentas miradas.

Hoy, como cada día, me he masturbado frente a la abierta ventana, despatarrada sobre la cama hasta la hora de finalizar las tareas en la obra pero las semi-escondidas cabezas no se han retirado hasta que he alcanzado un nuevo orgasmo, retorciéndome y exagerando al máximo mis contorsiones.

Por fin he dado la sesión por concluida, he limpiado mi coño con una toalla y me he ido al baño a lavarme.

Justo al salir del baño, ha sonado el timbre de la puerta. Me he puesto una corta bata sobre mi desnudo cuerpo y he ido a abrir. Seguro que es mi amiga Ana que me ha anunciado su visita para esta tarde.

Abro decidida y me encuentro con ... ellos.

Vienen los tres juntos, aún vestidos con los monos de trabajo.

- ¡Buenas tardes señora...! - dice uno de ellos - Perdone la molestia. Somos de la obra de enfrente y abusando de su amabilidad queríamos comprobar desde su ventana el acabado de la fachada...

Me he quedado cortada. Aquí va a pasar algo. Estos no vienen a ver la fachada. Estos vienen a por mí.

Los invito a pasar y los llevo hasta mi dormitorio. Abro la ventana . - Ahí tienen, desde aquí pueden ver la fachada de su obra...

Aunque estoy segura de que la fachada les importa.................
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