Agararrate nena, vamos a cabalgar!, gritó Robert, apenas un segundo antes de comenzar una loca carrera montados en Cisko, un hermoso alazánn de enorme alzada codiciado por varios estancieros de la zona por su asombrosa capacidad reproductiva.
Karina no dudó y se abrazó fuerte, alguna vez había cabalgado en su niñez en la estancia de un pariente lejano, pero era un recuerdo apenas. Robert le había ofrecido ir en dos caballos pero Karina, no solo no creía estar capacitada para montar sola, sino que además era una buena oportunidad para abrazar, aunque sea solo eso, al hombre con el que soñaba desde hacia mucho tiempo. La entusiasmaba la idea de la salida y cuando él la invito ella presumió algo que le convenía tras la mirada de su hombre.
La inseminación artificial era el fuerte de la cabaña pero cada tanto Robert prefería que su semental tuviera contacto con alguna yegua real y no con esa máquina que masturbaba a Cisko hasta dejaralo exhausto y vacío de semén. Precisamente hacia allá iban, en un campo vecino había un par de yeguas en celo para servir y Leandro se las había ofrecido a Robert para que Cisko vaciara sus instintos.
Karina alguna vez habíaa llegado al orgasmo, con sus deliciosas y dulces manos, pensando en Robert como un caballo que la cogía burdamente y durante horas sin parar, ahora iba a ver con su propios ojos al caballo más amado de su amor sirviendo inescrupulosamente a una yegua. Sí, tal como se imaginaba ella entregada a su hombre.
La sola idea le había logrado acelar sus latidos y su bombacha estaba ya algo mojada, cuando Robert ordenó a Cisko iniciar su cabalgata frenética, ella se abrazó fuerte a é, sintió aún más la humedad entre sus piernas y sin quererlo, mientras olia la mezcla de sudor de hombre y animal, le rozó el miembro. Se sonrojó para sí, pero después ya no pudo evitar volver a rozarlo un par de veces más. En la última notó que Robert a pesar de su concentración en la cabalgata, se había dado cuenta y el tamaño ya no era el mismo. Sin embargo el prefería ignorarla y castigó con la fusta a Cisko para que aumentara la velocidad.
Apenas 10 minutos tardaron en llegar al establo indicado, suficiente para que la excitación de Karina fuera tal que su bombacha estaba como si se hubiera meado encima de la humedad que contenía. Cuando desensillaron y entraron al establo encontraron una afectuosa nota de Leandro disculpándose por no estar y les rogaba lo visitaran por la noche para transmitirle la información de la copula de Cisko con las yeguas y cenar juntos.
Allí estaban las yeguas pialadas listas. Cuando olieron la presencia de su caballo se mearon largamente como lo hacen cuando están excitadas y listas a recibir la visita en su interior. Karina imaginaba que mientas Cisko cumpliera su tarea quizas Robert ante la ausencia de Leandro.................
Este relato es solo visible para usuarios registrados
Si deseas poder acceder a todos nuestros relatos eroticos, y al 100% del contenido de la pagina, pulsa
Aqui para registrarte o loguearte
|