Contenidos
1 PRINCIPIO Y JUSTIFICACIÓN
2 EL SINVERGÜENZA EN LA HISTORIA.
3 LECCIÓN PRIMERA. QUE ES LA MUJER?
3.1 PSICOLOGÍA Y OROGRAFÍA
4 LECCIÓN SEGUNDA: COMO ELEGIR PIEZA
5 LECCIÓN TERCERA: EL MÉTODO PERFECTO
6 LECCIÓN CUARTA: EL SEGUNDO MEJOR MÉTODO
7 LECCIÓN QUINTA: EL MÉTODO DIRECTO
8 LECCIÓN SEXTA. EL MÉTODO MAS ANTIGUO: EL PALEOLÍTICO
9 LECCIÓN SÉPTIMA. EL MÉTODO MAS SEGURO: `"A LA GANDOLA `"
10 LECCIÓN OCTAVA: MÉTODOS EXTRAÑOS
10.1 EL MÉTODO FELIPE
10.2 EL MÉTODO ONÍRICO
10.3 EL MÉTODO DE LAS ESQUELAS.
11 LECCIÓN NOVENA: UN POCO DE SERIEDAD
12 LECCIÓN DÉCIMA. HOLA Y ADIÓS
13 ANEXO I: EL DESNUDO Y EL SINVERGÜENZA
14 ANEXO II: FEMINISTAS Y POLITIZADAS
15 ANEXO III: PESE A TODO
Chapter 1
PRINCIPIO Y JUSTIFICACIÓN
Eran las nueve y media de agosto o, para ser precisos, de una noche del mes de agosto. Felipe, Jorge y yo acabábamos de salir del gimnasio, de una sesión de karate en la que el profesor nos había demostrado, de palabra y de obra, cuánto nos faltaba para llegar a maestros.
Aceptablemente apaleados, decidimos llegar hasta una playa cercana a procurarnos cualquier anestésico en vaso para combatir los dolores físicos y morales y, de paso, disfrutar del clima, de la flora y de la fauna.
Yo era entonces -y aún se mantiene la circunstancia- el mayor de los tres y, por lo tanto, el experto. Además, después de hora y media de karate me sentía por encima de las pasiones humanas o, mejor dicho, por debajo de los mínimos exigibles para cualquier hazaña.
Nos estábamos en la barra, rodeados de cerveza casi por todas partes, cuando llegaron dos inglesitas, jovencísimas aunque perfectamente terminadas para la dura competencia de la especie. Felipe y Jorge sintieron pronto el magnetismo y, cuando vieron que ocupaban una mesa solas, saltaron hacia ellas entre cánticos de victoria y ruidos de la selva.
Las muchachas, que sin duda habían oído hablar de los latin lovers y otras especies en extinción, les acogieron, se dejaron invitar y mantuvieron una penosa conversación chapurreada.
A distancia, yo vigilaba la técnica de mis amigos. ¡Bah! Todo se reducía a ¿de dónde eres?, ¿cuándo has llegado?, ¿qué estudias? y ¿te gusta España? Se me escapaba cómo pensaban seducir a las chicas con semejante conversación.
Gracias a la distancia -y, quizá, a la cerveza que seguía rodeándome observé que las extranjeras estaban repletas hasta los bordes de los mismos pensamientos que mis amigos: cuatro personas, como aquel que dice, pero una sola idea: ¿Cómo hacer para tener una aventurita?
Como yo, gracias al karate, había dejado atrás toda humana ambición, concluí mis observaciones con una sonrisa de suficiencia y me puse a pensar en algunos graves misterios de la vida. ¿Por qué, por ejemplo, las personas que quieren lo mismo, y lo saben, en lugar de manifestarlo a las claras, se ponen a hablar del tiempo? ¿Un exceso.................
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