Tom, las chicas y yo.

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Enviado por Anonymous el 04 Ene, 2006 - 09:43 PM

Cuando el partido finalmente terminó, me llamó mucho la atención recibir una invitación de Carola, la capitana de la barra de cheerleaders, para que fuera directamente a su casa a visitarla.

Obviamente su invitación me sorprendió porque todos los chavos estamos siempre mirándola y pensando en ella. Es super bonita de cuerpo y cara pero casi nunca platicamos y yo apenas si la conocía mas que de vista. Eso si he fantaseado mucho con ella pero también con muchas otras chicas que animan los partidos, principalmente cuando jugamos con equipos de afuera. En realidad soy super caliente pero a penas veo una niña bonita me pongo super nervioso y si me habla siento el corazón como saliéndose de mi pecho. Invitaciones así claro no se rechazan y le dije que me duchaba super rápido y que nos encontrábamos en su casa, total yo sabía donde esta chava vivía, a solo tres bloques del estadio. Carola, mirándome con sus preciosos ojos marrones, me dijo que quería que la visitara así como estaba, con el uniforme del equipo aunque estuviera todo sucio y traspirado.

Le mostré como tenía la camiseta con el número 11 pegado al cuerpo porque siendo delantero había estado corriendo como salvaje todos los 50 minutos del último tiempo. Carola sólo dijo que así me quería como el buen goleador que era y no todo "limpiecito" como bebe recién nacido. Incluso, ya de camino a su casa, la diabla de Carola me hizo correr todos los tres largos bloques sólo para probarle que energías todavía me sobraban. Al llegar le pedí un vaso de agua pero la arrogante chica me dijo que tomara directamente de la manguera, lo que hice porque la verdad es que me moría de sed. Como no había nadie en su casa me imaginé que la chava tal vez me quería para que la brincara pero al llegar a su cuarto me dijo que tenía que probarme que si la respetaba porque ella conocía como éramos los chavos y lo que queríamos.
Entonces llevando su mirada hacia mis shorts me preguntó si llevaba protectores debajo porque los contornos se le hacían bien raros. Le contesté que si porque obviamente nunca se sabía en que área podía aterrizar el balón. Riéndose entonces me dijo "te lo cuidas mucho, verdad". Antes que pudiera responderle, agregó "pero aquí no necesitas toda esa protección, así que desvístete y enséñame lo que te hace sentir tan orgulloso". Me quise acercar a ella para abrazarla pero la caprichosa chava, apartándose bruscamente me dijo que si no le obedecía que simplemente mejor me fuera y ya no volviera mas.
Como estaba y todavía estoy super caliente por esta chava me saqué el uniforme, quedando solo con los protectores. Carolina mirándome de arriba a bajo me dijo "si es cierto, te pongo un 10, pero he visto otros chavos tan bien hechos como tu, y luego lo tienen como de juguete". Luego agregó, clavando su mirada directamente en los protectores "y te advierto que si lo tienes como de juguete mejor te vas por donde entraste". Ese no es para mi problema porque gracias a Dios estoy bien dotado pero claro, de todas manera, me sentí bien molesto con la chava . Con todo me los saqué para mostrarle que si la quería y que soy bien macho y que no le tengo miedo a ninguna cabrona. Al bajar la vista Carolina dijo sonriendo, "en realidad tienes bastante que proteger". "Que milagro", agregó, "que no te lo rebanaron al nacer, ya que últimamente casi no quedan chavos que lo traigan completo".
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