Las vacaciones de verano en el pueblo de mis padres venían siendo un suplicio en los últimos años, sin embargo en esta ocasión parecía que podría salir de la monotonía
Las vacaciones de verano en el pueblo de mis padres venían siendo un suplicio en los últimos años, sin embargo en esta ocasión parecía que podría salir de la monotonía. Habían venido mis tíos de Madrid a pasar unos días y como mis tres primos y yo nos aburríamos soberanamente mi hermano había accedido finalmente a prestarnos su recién construido chalet para pasar un día de sol y piscina.
Bien pertrechados de bebida y con algo de comida partimos a las nueve de la mañana con el kit completo de playa, algo apretados en mi utilitario, todos los primos somos bastante altos y corpulentos, lo cual tampoco era inconveniente pues el viaje no llegaba a los diez minutos.
Nada más llegar a la casa mi prima Isabel salto del coche corriendo como loca hacia la piscina mientras nosotros descargábamos el resto del equipaje, una vez instalados mi primo Alejandro, el mayor de todos, decidió comenzar a caldear el día con abundante sangría fresca, así que cuando ambos salimos al jardín cargados de jarras encontramos ya a Isabel y Juanma chapoteando en la pequeña piscina. La piscina que mi hermano había construido no era demasiado amplia, pero suficiente para pasar un buen día de campo, 3x8 metros, con una mitad de aproximadamente 50 cm de profundidad y otra de 1.50.Isabel estaba en la parte menos profunda, desprendida ya de su pareo exhibía su escultural 1.75 bajo un insignificante bikini verde de cuerdas, era una chica despampanante a la que siempre había tenido que apartar de los buitres de mis amigos, larga melena rubia rizada, pecho inmenso pero perfectamente erguido, y unas piernas larguísimas acabadas en un culo duro coronado por una cintura de avispa que sus buenas horas de gimnasio le había costado conseguir. Isabel chapoteaba haciendo aguadillas a Juanma, mi primo más joven, que a pesar de sus escasos 17 años ya era más alto que su hermana y presentaba un físico perfectamente dibujado por todo tipo de deportes y culminado por unos ojos azules que hacían babear a las chicas de aquel pueblo por él, de la misma manera que los chicos babeaban por su hermana. Mientras bebía sangría junto a Alejandro observando la escena no había podido evitar recrearme en los pezones de Isabel grandes y duros que ya eran explícitos bajo la escasa tela que cubría su cuerpo y que de vez en vez se dejaban ver por el borde de la misma debido al bamboleo de sus enormes tetas, sin ni siquiera darme cuenta me había empalmado bajo los vaqueros y me disponía a pasar a la casa para cambiarme cuando Alejandro se desprendió de su chándal allí mismo quedando completamente desnudo. Me sorprendí y me admiré pues mi primo, un año mayor que yo poseía un físico impresionante debido a su asiduidad al.................
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