Hipnosis: Hipnosis filial I

relatos / Control mental
Enviado por webmaster el 08 Nov, 2004 - 03:00 PM

A mi hermana menor la deseaba en secreto. Imaginaba tenerla y hacerle el amor, también me masturbaba pensando en ella. Ella tenía rechazo a los hombres puesto que sus relaciones sentimentales no habían sido buenas, pero no se había encamado con ninguno de sus enamorados, por lo tanto, era virgen. No podía abordarla por cuestiones de la moral, temía una reacción negativa ante la idea del incesto, etc Leía las páginas de relatos de sexo filial para ver cómo abordarla, pero, nada me animaba. Encontré entonces las relacionadas con hipnosis, me encantó la idea, someterla de manera pacífica sin que se dé cuenta de ello.

En Internet encontré archivos sobre el tema, reuní todo lo que pude, leía a menudo mientras alimentaba mi deseo por hacerla mía. Ahora había una interrogante, ¿Cómo hipnotizarla?

Sabía que sería difícil y lo fue. Como le gusta la música y el canto y no podía llegar a entonar notas altas por más que se esforzaba mucho, le hablé sobre la Hipnoterapia; ella dudaba, no creía que podía ser posible ello. Sin embargo, le hice leer lo que había recopilado (con algunas modificaciones, claro está), haciéndole notar que no sería riesgoso y que todo saldría bien. Insistiendo e insistiendo, aceptó someterse a una sesión, pero se sorprendió al saber que sería yo su hipnotizador. Le hice ver que sería mejor, puesto que había un ambiente de confianza entre ambos, se tranquilizó.

Comenzada la sesión, le hice un ejercicio de relajamiento. Usé música clásica repetitiva con sonidos monótonos, una voz suave y pequeños masajitos en sus hombros.

-Relájate, suéltate de las tensiones, no dejes que ningún pensamiento te perturbe. Eso es, relájate, todo quedará bien, sabes que es así, confía en mí y relájate.

Repetía las mismas frases una y otra vez, empecé a notar cómo ella se relajaba, cambiaba la expresión de rostro en una especie de superficie llena de paz.

-Te sientes bien, verdad, te sientes en paz, te sientes relajada escuchándome, escuchando la música y confiando en mí.
-Sí me siento bien, muy bien. Atinó a decir ella con pausada voz.

Comencé a pasar mi mano por su cabeza a la vez que le decía.

-Siente mi mano en tu cabeza, siente cómo te tranquiliza más y más, siente cómo te sumerge en una calma única.
-Sí, siento tu mano. Dijo esta vez con mayor pausa.

Le dí un rodeo sin dejar de acariciar su cabeza, me puse frente a ella.

-Ahora mírame a los ojos, mírame, te hará sentir mejor, mucho mejor. Le decía a la par que nuestras miradas se cruzaron y se quedaron enlazadas.

Seguía con las mismas palabras, entonces noté que ella estaba muy plácida.

-Te sientes bien, verdad que sí, ahora contaré de 5 a 0, tú te sentirás cien veces más relajada con cada número que diga, cuando llegue a cero estará completamente relajada y sólo pondrás atención a lo.................
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