Hipnosis: Hipnosis filial II

relatos / Control mental
Enviado por webmaster el 08 Nov, 2004 - 03:01 PM

Después de haber hipnotizado a mi hermana toda una tarde, había salido de casa a caminar y planear la manera programarla para perder su virginidad conmigo y convertirse en mi mujer y mi amante.
Había notado ciertos progresos en mis intenciones; ella venía a mi cuarto, se sentaba en mi cama a conversar conmigo, o esperaba a que llegue en la noche para acompañarme a cenar, se notaba el interés insospechado que tenía por mí. Pero yo no quería hacerla mía bajo hipnosis, si no lavarle el cerebro completamente para que se entregue a mí sin tabúes y sin prejuicios de ninguna clase.

Una semana después de pensar cómo hacerle, le noté algo tensa, estaba preocupada por que se le venía un examen en su instituto que era difícil. Aproveché la situación, le sugerí una sesión de hipnosis, la cual aceptó inmediatamente, tal como se lo indiqué la última sesión anterior. Le hice sentarse frente a mí, le tomé de los hombros, los empecé a masajear suavemente mientras le clavé la mirada.

-Déjate sumergir en la paz, déjate llevar por el relajamiento, sabes que te hará bien, sabes que te agrada, tú deseas estar así, en ese estado lleno de placidez, verdad.
-Sí, es verdad. Decía ella pausadamente.
-No puedes resistirte, no quieres resistirte, quieres sumergirte, quieres ser completamente hipnotizada.

Lo que vino fueron sugestiones que iban moldeando su cerebro a mi modo, la tuve en varias sesiones durante casi 7 horas. La última vez de ese día, le indiqué.

-Menomía, en adelante, no tendrás cohibiciones ante mí, yo podré tener acceso a tu intimidad, entrar a tu cuarto a cualquier hora, podré verte desnuda sin oposición tuya y dejarás que te mire mientras te cambias, eso lo deseas con toda el alma.
- Sí, lo deseo con toda el alma. Decía ella.
-Dejarás que te acaricie por donde yo quiera y dejarás que te recorra todo el cuerpo con mis manos y mis besos. Así también desearás fervientemente ser mi mujer y mi amante, pero siempre dejarás que yo dé la iniciativa. ¿Entendido?
-Sí, entiendo bien.
-Ahora despertarás cuando te toque la frente. Pero te dejarás hipnotizar por mí siempre que te lo sugiera.

Le toqué la frente, ella parpadeó, estaba confundida mientras me miraba, suspiró en silencio y se sonrojó, yo sólo le sonreí y le acaricié el busto, cosa que le gustó puesto que cerró sus ojos y sonrió dulcemente. Sabía que estaba avanzando a pasos lentos, pero su mente estaba casi programada para estar conmigo y entregarme su ser completamente.

Por tres semanas estuvimos así, yo la hipnotizaba cuando quería, aprovechaba para seguir reduciendo sus inhibiciones conmigo y aumentarle su deseo por mí agregándole el deseo sexual y las ganas de ser mía y nada más que mía, además que la sugestionaba a hacer todo cuanto le diga aun sin estar hipnotizada dejándole libertad de decisión.................
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