Caprichos.

relatos / Dominacion
Enviado por webmaster el 28 Sep, 2004 - 03:43 PM

Estaba amaneciendo. Anibal no había dormido en toda la noche. Cansado de estar revolviéndose en la cama junto al cuerpo tibio de su esposa, se levanto y fue hasta el baño para lavarse los dientes. Anibal hizo todo el ruido que pudo con el agua y el vaso, pero Mariela seguía durmiendo en el mejor de los sueños. Se asomo a la ventana del décimo piso en que vivían y todo estaba en silencio. Ni un alma en las calles privadas del exclusivo barrio en que vivían.
Se volvió hacia Mariela y tosió alto. Nada.
Anibal se allego al pie de la cama y comenzó a estremecerla hasta que Mariela abrió sus ojos azules y soñolientos. - - ¿Qué te sucede? son apenas - se detuvo y miro hacia la ventana - por Dios Anibal aun no amanece. - - No tengo sueño, lo que es mas, no he dormido en toda la noche pensando en lo que dijiste la noche pasada en casa de los Juárez.
Mariela se encogió de hombros. Sus hermosos hombros desnudos bajo el negligé y al hacerlo la prenda se rodó un poco mostrando el nacimiento de sus senos grandes y redondos y muy blancos. Senos tentadores y firmes a pesar de sus treinta y siete años. Después subió la sabana cubriéndose del frío producido por la atmósfera artificial. - - Anibal tenia que decirlo, no puedo vivir siempre con una mentira. - - Pero decir que en cinco años que llevamos de matrimonio nunca tenido un orgasmo es el colmo es - tallo el abogado.
Mariela ahogo un bostezo. Termino por sentarse en la cama. Esta vez el negligé rosado se rodó por completo y sus largos senos quedaron expuestos, desnudos, con los pezones rozados y grandes que se empotraban directamente en ellos sin aureola intermedia.
Anibal contemplo aquellos senos y una ola de furia mezclada con deseos recorrió su cuerpo. Pero no se iba a dejar llevar por el deseo, no en un momento como aquel. - - Estabamos jugando a la verdad - tercio Mariela con suavidad. - - Al carajo la verdad, me haces sentir como un pedazo de mierda. - - No era mi intención querido - mientras hablaba, Mariela se subió el negligé cubriendo los senos. - - No era tu intención ¿y cual era tu intención?. ¿Qué pensaran nuestros amigos teniendo en cuenta de que tengo cincuenta años? - - Oh Anibal, no seas ridículo no lo dije de esa forma y además, aclare perfectamente que soy yo la que no tiene orgasmos no tu.
Estas palabras apaciguaron u tanto el orgullo herido del abogado. Mariela ahogo un nuevo bostezo y se levanto de la cama. El sol que estaba naciendo se filtraba por la ventana, delineando todas sus magnificas curvas bajo la transparente batica de dormir mientras que
Mariela se dirigía hacia el baño. - - Que manera de hablar, y pensar que todos estos años me haz estado engañando como un tonto que.
Se.................
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