Divorcio: El Divorciado (II).
relatos / Dominacion
Enviado por webmaster el 04 Nov, 2004 - 02:50 PM
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Poco tiempo después, Concha, decidió independizarse. Se alquiló un apartamento, donde recibía a sus amigos (los míos y otros que le presentaron). En su casa la llegada del dinero se achacó al mucho trabajo que realizaba. Ella se cuidó de no llevar mas que lo razonable para una asistenta.
A mí siguió atendiendome y me consiguió una amiga suya para la limpieza de la casa.
Yo mantenía desde siempre un apartamento alquilad, de los de renta antigua, que no dejen ni en mis años de matrimonio. Decidí darle un destino adecuado. Para ello decidí llevar allí a mis conquistas mas jóvenes. La forma de conseguirlas era esperar a que saliesen de las discotecas de los alrededores y recogerlas en auto-stop.
Decidido a ello comencé a pasar frente a una discoteca situada en un pueblo cercano. La primera chica que me hizo auto-stop era una muchachita morena, no muy llamativa y vestida de forma sencilla. Le pregunté qué dirección llevaba e hice como que era la mía. Me fijé en ella, camiseta de tirantes, falda corta y zapatos altos. Comencé una conversación sobre las discotecas situadas tan lejos de la ciudad y me confesó que no iba muy a menudo, pero había terminado los estudios de esteticien y lo habían ido a celebrar las compañeras. "No se muy bien que hacen las esteticien" le comenté y ella comenzó a explicarmelo.
Rápidamente me di cuenta que podría atraerla a mi apartamento con ese motivo. "¿Tienes que regresar a casa a una hora determinada?" le pregunté. "No, lo cierto es que en mi casas piensan que dormiré en casa de una amiga". Me gustaría que me enseñases que conocimientos tienes para mejorar mi aspecto". Ella se sintió halagada y accedió a acompañarme.
Cuando llegamos al apartamento Comenzó a hablarme de cómo podría mejorar mi imagen. Yo le seguía dando carrete, mientras le servia una copa de vino frío con gaseosa (eso dijo que bebía). Mientras me hablaba me fije mejor en ella. Melena corta, nariz respingona, pecho no muy grande (me gustan de pechos pequeños) y caderas que prometían ser buenas folladoras. Decidí hacermela.
Para ello le puse en la siguiente copa un poco de una sustancia que me había dado un amigo químico y que produce excitación. Al poco rato me dí cuenta que le había hecho efecto. "¿bailamos?" le dije y accedió. Puse música lenta y la atraje hacia mi. Al instante la atraje hacia mí y se pegó a mi como una lapa. Mi polla estaba dura y comencé a restregarsela por el vientre, mientras me movía lentamente.
Ella dejó reposar su cabeza sobre mi pecho y se dedicó a sentir mis roces. "¿Estás bien?" le pregunté a lo que dijo que si. Puse mis manos con cierta soltura sobre su culo y comencé a apretarla contra mi. Ella resopló como si le faltase aire. Poco a poco comencé a separa sus muslos para ponerlos al rededor de mis caderas y, cuando tuvo bien separadas las.................
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