Esta es una historia que pudo ser Hace algunos años que mi mujer pidió el divorcio. Lo cierto es que me quedé en una mala situación económica, sin casa y casi sin ingresos. La única solución que me quedó fue volver a casa de mis padres y allí aconteció los que os cuento.
Los vecinos de ellos son un matrimonio joven con una hija. Esta era en aquella época una pequeña ninfa de 15 años recién cumplidos, que los padres vestían como si tuviera 18 años. Normalmente llevaba una falda corta que dejaba ver unas piernas bien formadas, aunque era una niña tenía un cuerpo que auguraba mejores tiempos.
Lo cierto es que yo, cuando la vi a poco de llegar a casa de mis padres, sentí un cierto comezón, como cuando ves una fruta prohibida.
Hacía un par de meses que estaba allí cuando llegó el verano y mi familia se trasladó a un pueblo de la playa, donde veraneaban desde hacía muchos años. Yo me quedé solo en la casa.
Cierta tarde que regresaba del trabajo coincidí con Ana (así se llama ella) en la escalera. Iba vestida con un traje gris, faldita corta u calcetines blancos, el pelo era largo y lo peinaba sobre los hombros.
¿Qué haces aquí sola ?. pregunté. "Me he dejado las llaves dentro de la casa y mis papis no llegarán hasta tarde, pues vienen de viaje". Inmediatamente pasó por mi mente la posibilidad de follarme a esta niña. "¿quieres venir a mi casa hasta que regresen?" a lo que ella accedió.
Rápidamente pensé qué podría hacer para entrar en contacto con ella. "¿Te gusta bailar?, Si, me encanta, contestó y me pidió música de grupos que lo desconocía. "Solo tengo música lenta, ¿Bailas?". Ella confesó que no lo había hecho nunca (Yo pensé ¡Ni lo que quiero hacer yo contigo!). De manera que se abrazó a mi y comenzamos a bailar.
Hablamos de cosas sin importancia y mi deseo creció en pocos minutos. Decidí jugarmela y, dejándola sola un momento le preparé un refersco al que añadí unas gotas de un relajante.
Ella lo bebió sin tomar precauciones y , al rato comenzó a sentir los efectos del narcótico. Seguimos bailando y yo, para comprobar si seguía siendo ella misma, le apreté con mi mano el culo, para ver si respondía y por que me atreví hacerlo. Lo cierto es que ella apenas hizo ademan. Seguimos bailando y mi polla comenzó a crecer bajo mis pantalones .
Puse mi mano directamente sobre su culo y apreté hacia mi polla. Su cuerpo era cálido y me dio mas calor del que yo quería. Eso hizo que me volviese mas atrevido y, con mi mano la subí por su espalda hasta su hombro.
He de decir que su vestido era escotado y por ello no me costó trabajo bajarle la hombrera derecha, dejando su hombro y parte de su pecho al aire. Ella me miro a los ojos y yo.................
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