Relato: SALIR DEL ARMARIO

relatos / Dominacion
Enviado por webmaster el 07 Dic, 2004 - 05:06 PM

La primera vez que el esclavo se dispuso a seguir a la Señora, tal y como le había ordenado, cometió un error que no volvería a cometer jamás




Trató de seguirla como se encontraba en ese momento, de pie, el perro intuyó su error en seguida por la inmovilidad de la Señora, que ni siquiera se molesto en volverse, el esclavo se puso, tarde, a cuatro patas, así es como debería seguirla siempre, salvo que se le ordenase otra cosa, siempre lo había entendido así, era un perro, un esclavo, y como tal debía seguir a la Señora: a cuatro patas, como mínimo.
La Señora se encaminó a una de las habitaciones y el esclavo la siguió como le correspondía, a cuatro patas, cuando al perro se encontraba en el centro de la estancia le ordenó parar, cosa que este hizo en el acto. En el suelo el perro notó como ella daba vueltas a su alrededor, y sintió como sonreía complacida por su docilidad y su instinto para la obediencia, saboreando todo lo que podría llegar a dar el esclavo que tenía a sus pies una vez fuera conveniente domado y entrenado.
En esa habitación había un amplio armario empotrado que llegaba hasta el techo, tenia el suelo a ras del mismo suelo de la habitación y medía más de 2 metros de largo, por cerca de 60 centímetros de profundidad. El armario tenía una pequeña y consistente cerradura que permitía clausurar firmemente las dos hojas e igualmente tenía unos orificios de respiración, diminutos pero suficientes bajo las molduras.
Si las puertas del armario se abrían de par en par era como si la habitación se agrandase dejando ese espacio cerrado integrado en la propia habitación. En la parte alta del armario había varios aparadores y de un poco más abajo colgaban diversos instrumentos: un juego de nueve fustas diferentes, dos látigos, mordazas, arneses, etc.
El suelo del armario era una jaula metálica que ocupaba toda su extensión: 2 metros de largo por sesenta centímetros de ancho, y en cuanto a su altura: la jaula tenia el techo móvil, de manera que se podía acercar más o menos al suelo de la propia jaula según se desease, a través de unos pernos móviles.
El techo de la jaula se podía colocar desde a unos escasos dos palmos del suelo hasta una altura de 1’20 metros. La jaula tenía igualmente una pequeña ventanilla por la que se podía pasar un pequeño plato hondo o un cubilete.
El Ama explicó al perro cuando le enseño aquel lugar: "esto no es un lugar de castigo, es un lugar de corrección, servirá para mantenerte siempre en la posición adecuada, si tiendes a levantar la vista o que tu postura no sea la adecuada serás introducido en la celda para que sepas como debes de estar y tengas más la tendencia a una postura que a otra".<br.................
Este relato es solo visible para usuarios registrados
Si deseas poder acceder a todos nuestros relatos eroticos, y al 100% del contenido de la pagina, pulsa
Aqui para registrarte o loguearte

Este artículo viene de Relatos eroticos historias porno
  http://www.relatoshispanos.com/

La URL de esta historia es:
  http://www.relatoshispanos.com/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=412