La conocí por casualidad... yo era un habitual de los chat, en Internet, me gustaba mucho la idea de conocer personas y crear amistadades sin la presencia real, daba una sensación de seguridad extraña. Así conocí muchas chicas, e incluso tuve oportunidad de salir con alguna de ellas... fue justo después de una de estas citas que al entrar al chat y manifestar mi alegría por la ocasión.... ella me saludó, se intereso en mi alegría y nos pusimos a conversar... y no paramos de hacerlo durante 2 meses... casi todos los días nos encontrábamos en el chat... y poco a poco fuimos creando una necesidad tan grande el uno del otro, sin conocernos, sin vernos, pero extrañándonos y deseándonos como locos. La primera locura que hicimos fue hacer el amor virtualmente. Una locura, claro que sí! Pero lo hicimos... y a partir de ese día la deseaba más que nunca.
Comenzamos entonces a planificar una ocasión para vernos, ella era de una ciudad bastante lejana a la mía, por eso planeábamos la ocasión... ella, casada, yo, casado. Pero que locura, la necesitaba, necesitaba su energía, sus ganas, su emoción, su amor.
Todo esto nos lo habíamos manifestando incesantemente en nuestras charlas nocturnas frente al computador.Luego, hubo algunas dificultades que nos obligo a alejarnos de nuestras charlas y postergar nuestras fantasías. Algunos problemas en mi hogar hicieron necesario abandonar las charlas y calmar la tensión.
Como un mes después de la última comunicación que había tenido con ella, me llamó por teléfono, luego de saludarme me da la noticia que esperaba con ansia, estaba muy cerca de mi ciudad, había venido a visitar unos parientes... todo volvió atrás, y la locura comenzó otra vez, conversamos un rato y quedamos de acuerdo para ir a verla y encontrarnos... para conversar, conocernos...
Llegué al lugar acordado, estacione el auto y espere... unos segundos bastaron, y la vi... un saludo y la invite a subir al auto... y nos fuimos conversando hasta un lugar apartado y tranquilo, para hablarnos, decirnos lo que sentíamos, y medio de eso... ella me besó, y seguimos haciéndolo durante un buen rato, disfrutando la emoción de encontranos y sentirnos... solo conversamos, y que ganas de más tenía... pero no quise precipitar las cosas y me pareció mejor dejar el curso de las cosas.
Al día siguiente era mi cumpleaños, acordamos encontrarnos durante la tarde, pero no fue posible... tuve visitas de parientes y no pude ir a verla, como quería. Al otro día, recibí durante la mañana su llamada y me decía que se iba... y me pidió vernos para despedirse... acepte, por supuesto y partí a encontrarla, y desde ahí partimos a la ciudad, en el trayecto conversamos y tuve que parar el auto a medio camino para besarla y darle así un reparo a mi incumplimiento del día anterior. Pero fue suficiente para alegrarla y así animar nuestro encuentro, así me entero entonces de que no.................
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