Fantasia: FANTASIAS SEXUALES

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Enviado por webmaster el 07 Dic, 2004 - 04:10 PM

Los tres modos más frecuentes de disfrutar del sexo.





Hola soy Noqtambulo, y esto es lo que más nos gusta hacer en la cama generalmente.
Son tantas, tan variadas y múltiples las formas y modos de disfrutar de tu cuerpo y hacer disfrutar con el a la persona que ames, que desees o que te guste sexualmente que precisaría años para describirlas todas, casi tantos como tu para conocerlas y practicarlas, por eso, en estas breves líneas, me voy a limitar solo a los tres modos que sospecho, son los mas frecuentemente empleados entre los seres humanos que quieren y desean disfrutar del sexo.
1- La Mamada:
Jamás he gritado tan fuerte y con tanta desesperación cuando aquella malagueña que conocí en la playa, comenzó a chuparmela detrás de unas rocas escondidas y solitarias.

-¡ Chupa! ¡ chupa ! - gritaba yo con toda mi alma
No voy a extender mucho porque describir una mamada es algo difícil, no encuentro palabras para ello. Las mamadas son para vivirlas y gozarlas, no para contarlas. Sin embargo voy a intentar deciros, como fue lo que me hizo aquélla mujercita genial.
La encontré tumbada al sol y apenas me aproxime a ella, conectamos perfectamente y como a mi no me gusta perder el tiempo, fui directo al grano. ¿Si los dos sabíamos lo que buscábamos nada mas encontramos para que andar con rodeos? Nos perdimos entre las rocas, nos apoyamos sobre una de ellas y nos besamos mutuamente.
Nos dimos todo: Ella su cuerpo juvenil y moreno, su piel tersa, sus gruesos labios y su caliente juventud.
Yo toda mi plenitud de macho, mis deseos de joder y mi palpitante polla y, aunque en el momento de hacer ó de que te hagan una mamada siempre parece la misma, no es así. Lo puedo asegurar. Nunca una mamada se parece a otra. Siempre tienen matiz diferente. Os lo juro y lo que me hizo aquella mujer nada tuvo que ver con las muchas que me han hecho a lo largo de mi vida.
Su boca era recogida y suave, no parecía una boca, pensé y creí tener la verga dentro de la mejor y mas jugosa vagina, pero no, no era una vagina, era la boca de aquella mujercita mujercita preciosa, cuya cabeza tenia entre mis piernas y que me pasaba la lengua alrededor del capullo con suavidad de terciopelo. Mis manos se perdían entre sus abundantes cabellos y mi garganta jadeaba, retuve mi corrida cuanto pude, porque aquella mamada no tenia que terminarse nunca.
Chupa chupa, decía yo, y ella chupaba cada vez con mayor entusiasmo, hubo un momento en que pareció detenerse.
Que sucede? ¿No iras a dejarme ahora? No, no iba a dejarte, solo necesitaba tomar aliento, respirar un poco. En cuanto lleno sus pulmones de aire, siguió mamando y mamando, acariciándome los huevos mientras lo hacia y estrujándomelos a veces. De vez en cuando, me.................
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