Gay: Adorables colegiales

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Enviado por webmaster el 01 Nov, 2004 - 04:54 PM

Os contaré mi historia. Me llamo Paul, y tengo 16 años. Estoy en un buen colegio, en la ciudad de M..., y hace poco descubrí mi auténtica sexualidad. Hasta ahora yo me había hecho algunas pajas con revistas de tías, pero la verdad es que no me producía un gran placer que digamos. Sin embargo, hace un mes estaba yo en el servicio del cole, dentro de uno de los reservados, cuando, de repente, escuché algo raro en el compartimento de al lado. Parecía como si alguien chupara algo; bueno, supuse que un compañero estaba comiéndose un chupachups. Pero el caso es que oí entonces una voz, muy baja, casi un susurro, que decía "Así, así, chúpala así, no pares". Me quedé intrigadísimo, porque además enseguida reconocí la voz, que era la del profesor de gimnasia, un hombre como de 25 años que había llegado este año nuevo al cole. Era alto y espigado, guapo, y era sabido que las chicas del colegio se pirraban por él. Así que lo primero que se me ocurrió era que el profe estaba a un metro de mí, tras la pared, con una de las alumnas que se había rendido a sus pies (nunca mejor dicho...). Pero me extrañaba que hubiera escogido los servicios de hombres. Bueno, pues el caso es que enseguida el profesor elevó un poco sus jadeos, aunque se notaba que se los aguantaba como podía, y poco después le oí decir: "Me ha gustado muchísimo, lo repetiremos cuando tú quieras". Unos momentos después se abrió la puerta del servicio donde estaba el profesor y su acompañante, y yo, lleno de curiosidad, me asomé por encima de la puerta.
Y, en efecto, era el profesor de gimnasia, pero la chica resultó ser un chico, concretamente MAriano, uno de los más listos de mi clase, rubito y bastante guapo. No sé cómo no me caí para atrás. El corazón empezó a latirme con fuerza y no sé si me creeréis, pero se me puso la polla dura como una piedra. El caso es que estaba tan excitado que me hice una paja, y fue la mejor que me había hecho nunca, imaginando aquel chico rubito con su boquita de piñón llena de polla.
A partir de ese día me dediqué a vigilarlos a los dos. Me di cuenta entonces de cosas tales como que en la clase de gimnasia el profe aprovechaba cualquier ocasión para dar un cachete en el culo a los chicos, como apoyándolos cuando hacían algo bien o para confortarlos cuando no les salía tan bien. Con MAriano la cosa era casi descarada, si uno sabía lo que yo sabía: siempre lo utilizaba a él para hacer el ejemplo del ejercicio que fuera, y se ponía detrás para corregirle la posición, y me di cuenta de que se le pegaba al culo y le refregaba disimuladamente la polla por las cachas... Todo esto a mí me ponía cachondo, y en cuanto podía me iba al servicio.................
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