El amor: de los ratones

relatos / Relatos gay
Enviado por webmaster el 01 Dic, 2004 - 04:32 PM

Mis abuelos vivían en una quinta o chacra en las cercanías de Montevideo y para ir a su casa el único medio de transporte era el ómnibus, colectivo o camión, dado que el Tranvía de la Barra hacía mucho tiempo que lo habían sacado.


Para ir a visitarlos había que bajarse del ómnibus en Simón Martínez ahora Batlle Berres y caminar unas treinta cuadras hasta que finalmente se llegaba al alhambrado de su campo y a caminar otra vez hasta la casa que estaba ubicada casi en la mitad del terreno.

Para llegar hasta allí había que atravesar el Camino de los Camalotes y en ese camino vivía un matrimonio al cual los vecinos los llamaban "Los Ratones", en ese tiempo creo que mis primos me habían dicho el significado o el por qué de ese apodo, pero con las tres décadas que han pasado, ese dato se diluyó de mi mente y no puedo recordar por qué tenían ese apelativo.
Pero eso es lo que menos interesa hoy en día, lo más importante de esa familia es que tenían un hijo al cual le habían puesto el nombre de un Dios griego y eso era lo que parecía ese muchacho de veinte años llamado Amor.

En realidad lo conocí antes de que llegase a los veinte años, porque aunque tenía cuatro años más que yo, casi siempre que iba a la casa de mis abuelos él estaba jugando con mis primos.

A "Los Ratones" en realidad los traté muy poco, yo nunca iba a su casa, siempre que visitaba a mis abuelos era "obligatorio" pasar por allí, ya que cuando bajaba del ómnibus tenía que tomar por ese camino que era el único por el que se iba a la casa de mis abuelos.

Siempre que pasaba por ese lugar mis primos decían "allí viven "Los Ratones", y yo como todo adolescente curioso quería saber qué eran o quiénes eran los "Ratones" esos de los que tanto se hablaba.

Ese preámbulo lo realicé para darles una idea a los futuros lectores de este relato de como trabé contacto con esa familia o mejor dicho con el "Amor de los Ratones."
Más arriba de estas líneas dije que el Amor se parecía a un Dios griego, bueno si hubo alguún dios griego de color cetrino o más oscuro, porque el Amor era un muchacho de esos de color indefinido tirando a café con leche pero con más café que leche, se entiende que el café era el color de su piel que era abundante ese color pero la leche la tenía dentro...

Ese día del encuentro fue en verano hacía un calor tremendo, fuímos en el mismo ómnibus y ni siquiera nos habíamos visto hasta que bajamos en la misma parada o bajada como le dicen en otros sitios.

El ómnibus iba muy lleno cosa inusual para esa hora, que.................
Este relato es solo visible para usuarios registrados
Si deseas poder acceder a todos nuestros relatos eroticos, y al 100% del contenido de la pagina, pulsa
Aqui para registrarte o loguearte

Este artículo viene de Relatos eroticos historias porno
  http://www.relatoshispanos.com/

La URL de esta historia es:
  http://www.relatoshispanos.com/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=674