Un lugar: para disfrutar

relatos / Relatos gay
Enviado por webmaster el 03 Dic, 2004 - 04:14 PM

A lo largo de muchos años desde joven hasta hoy mismo he concedido, muy a gusto, mi intimidad posterior a muchos, muchísimos hombres que me han recambiado llevándome al paraíso con sus pollas y sus caricias. Si alguno de ustedes ha tenido la paciencia y la amabilidad de leer mi ultimo relato ("Como mi amante se enteró") y los anteriores en este citados sabrá muy bien de lo que hablo. Desde entonces decidí apostar para satisfacer mis deseos de polla mediante encuentros esporádicos con desconocidos y ya no tuve nunca más un amante fijo, ni lo busqué. Los ambientes más distintos fueron testigos de cómo mi joven traserito era ensanchado y llenado por miembros de muy distinta anatomía, tamaño y color (cierto es también que por lo que al color se refiere solo mucho más tarde, ya en edad de "señora", recibí y disfruté de mi primera polla negra).

Parques públicos, salas de cine, coches aparcados en descampados solitarios, cuartos oscuros de saunas y pisos particulares vieron como un jovencito rubio, inexperto y con buen culo se trasformaba en una putilla hábil e insaciable. De todos estos lugares que he citado quisiera ahora hablar de uno en particular que recuerdo con mucho cariño por haber disfrutado mucho en él dejándome follar, a lo largo de bastantes años, por una verdadera multitud de hombres. Este era un cine X de una gran ciudad mediterránea a donde llegué, y me quedé, después de acabar los estudios: estaba situado en el casco antiguo de la misma, en una pequeña plazoleta, con enfrente unos porches que la separaban de otra más grande. Es con objeto de rendir un cariñoso homenaje a este lugar, que desgraciadamente ya no existe, que deseo relatar cuanto sigue.

Llegué a esta ciudad en el mes de Julio de un verano muy caluroso con mucho trabajo por realizar así que durante un par de semanas tuve que solucionar muchos asuntos y tareas pendientes. Llegó por fin el momento en el cual pudo relajarme y fue entonces cuando toda la gana de concederme a un hombre que me hiciera el amor explotó con toda su fuerza. Aquel Sábado de finales de Julio tenia una comida de compromiso con gente del trabajo pero conseguí escaparme a primera hora de la tarde con no sé que excusa. No sé tampoco como elegí este cine X entre todos los que había pero desde luego me costó un poco encontrarlo y tuve que dar bastantes vueltas por las bochornosas y tórridas callejuelas del casco antiguo hasta dar con él.

Finalmente entré en él y al cabo de pocos segundos ya estaba en la sala de proyección, afortunadamente, refrigerada. La sala era amplia así como su pantalla ocupada en aquel momento por la imagen de una morenaza de grandes tetas y coño muy velludo tendida de lado y recibiendo en el coño una polla de gran tamaño. La escena me excitó tremendamente: me hubiera encantado estar en lugar.................
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