Nora: Nora (III)

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Enviado por webmaster el 10 Nov, 2004 - 05:04 PM

Me despierto anquilosado sobre la moqueta de la habitación. Estoy solo, con sensación de frío y cansancio.

Son unos días de mucho trabajo, salgo de Madrid con urgencia en un par
de ocasiones y apenas piso la sede del periódico. Casi a diario intento
entrar en contacto con Nora. O no estaba o estaba en una reunión o había
orden de no interrumpirla o está prohibido dar teléfonos y direcciones
personales o estará fuera varios días o no sabemos nada de ella,
.... Imposible.
La muerte de un familiar lejano que sorprendentemente se había acordado
de mí en su testamento me obliga a adelantar las vacaciones y a pasar
más de un mes en la comarca de donde mi familia es originaria arreglando
todo tipo de papeles y documentos: venta de tierras, de ganado, pagar impuestos,
saludar a antiguas amistades y familia casi olvidada, .... Una temporada en
contacto con la naturaleza desbordante de los Pirineos con la alegría
de acceder a una muy importante cantidad de dinero y sin una mujer cerca (o
casi) que llevarme a la boca o al pene. Es una de las temporadas que más
pajas me he hecho, tengo la sensación de que mi rabo se parecía
entonces al mando de un "scalextric".
Este es el momento de contar que una noche, tras insistirme mucho y ayudado
por las copas, voy con un antiguo amigo de infancia a uno de los clubs de carretera
cercanos a mi pueblo. No está tan destartalado como puede parecer por
su aspecto externo y la docena de mujeres ligeras de ropa que por allí
hay no están nada mal. Tras una copa y un poco de vacile con algunas
tías, mi amigo se pierde tras una cortina con una rubianca delgada y
muy alta, de tetas redondas muy blancas, vestida con un camisón rojo
transparente.
"¿Tu no te animas o es que las putas de este pueblo somos poco
para el señorito de Madrid?" Una mujer de unos cuarenta años,
más bien baja, pelo corto castaño y con algún quilo de
más me mira a los ojos con una mueca de vacile mientras ahueca el exagerado
escote de su vestido negro para lucir un par de tetas grandes que no parecen
necesitar sujetador para llamar la atención.
"¿Eso que enseñas es de verdad?, ¿no son de silicona?.
¡Que aspecto más impresionante!".
"Todo lo mío es de verdad. ¿Te gustan?, por aquí
tienen fama las cubanas que hago. ¿Quieres probar?, por mil duros te
hago un completo.................
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