Nora: Nora (IV)

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Enviado por webmaster el 10 Nov, 2004 - 05:04 PM

Como he salido con prisa de Zaragoza la verdad es que tengo hambre y ganas de estar tranquilo y descansado. Tomo el desvío hacia Soria con ánimo de cenar y dormir en el Parador. La lluvia y el frío no cesan, por lo que salgo rápidamente del coche,
resbalo y entro en el hotel como un torbellino, tropiezo con uno de los escalones
de la entrada y voy a chocar contra las personas que están junto al mostrador
de recepción. Una señora cae al suelo con un gritito de sorpresa,
una joven suelta un taco a mí dirigido y un señor mira todo con
cara de asombro mientras intenta recoger el sombrero que le he tirado al suelo,
mientras yo, que sigo en pie y sin daño alguno, empiezo a disculparme atropelladamente:
"cuánto lo siento, perdón; he resbalado por el agua, deje que
le ayude, señora, por favor, ...".
Un minuto después estamos riendo y haciendo las presentaciones: el catedrático
Rovira, de Barcelona, su señora e hija. Están en Soria en un congreso
sobre Antonio Machado. Consigo habitación y les invito a cenar a modo
de desagravio por el empujón. Personas educadas, de buen comer y mejor
beber, hacen que la cena se convierta en una agradable velada que vamos alargando
a base de copas.
El señor catedrático no tiene demasiado aguante y es necesario
llevarle a acostar a eso de las dos de la mañana mientras intentamos
que no cante Els Segadors a voz en grito.
Hasta en los Paradores de turismo fallan los ascensores cuando hay apagón
general. Entre la segunda y tercera planta nos quedamos a oscuras con el catedrático
felizmente amodorrado cantando en voz baja y esperando que nos saquen los empleados
("la avería es grave, hacemos todo lo posible, estén tranquilos,
...").
Alguna de las dos mujeres ha decidido que se aburre y en la absoluta oscuridad
se lanza a por mis huevos con ganas. Me coge como si me fuera a escapar y empieza
a masajearme por encima del pantalón, con prisa y mano experta.
Me da morbillo imaginarme quién será: ¿la madre, teñida
de rubio, cuarentona de buen ver o la hija veinteañera, morena de pelo
muy muy corto?. Lo mismo me da, quien sea me está poniendo muy burro
mientras intento mantener la compostura.
La avería se alarga y mi polla también. Sin encomendarme a nada
ni a nadie, agarro con fuerza el culo grande y acogedor de la madre con la mano
derecha y el culo duro y prieto de la hija (las dos se llaman Montse) con la
mano izquierda. Aprieto y.................
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