"¿Se puede?; Consuelo, ¿estás en casa?. Voy a entrar, soy Charo".
Me despiertan las preguntas medio gritadas en la planta baja. "¿Quién
es?, Consuelo se marchó anoche. Un momento, ahora bajo".
Consigo anudar una bata que es corta para mí y bajo las escaleras intentando
despertar. "Hola, eres su prima, creo. Me llamo Luis".
"Hola. Vivo aquí al lado. Mi prima me contó que te quedas
en la casa, pero no me dijo que se fuera a marchar tan pronto. Venía
a tomar un café y a charlar con ella":
"Deja que me vista y nos acercamos al bar de la otra calle. Tengo hambre.
Arriba hay unas letras de Consuelo para ti, las bajo ahora."
Mientras devoro un bocadillo, Charo lee con atención los folios que
le ha dejado su prima. Los guarda con expresión que me parece divertida
y pasamos a hablar de Consuelo, de anécdotas de adolescencia, de la época
de estudios; en realidad, lugares comunes para romper el hielo. No puedo evitar
fijarme en ella con detenimiento y quizás descaro, es guapísima,
preciosa, verdaderamente hermosa.
"Te estoy observando y la verdad es que no os pareceís fisicamente
en nada tu prima y tu".
"Somos primas lejanas, nos llevamos pocos años y estuvimos muy
unidas de adolescentes. Supongo que a ti te gusta más ella, como a casi
todos. Siempre he tenido celos de sus impresionantes tetas y de jovencita era
verdadera envidia por el éxito que tenía entre los chicos".
"Se hace difícil pensar que tu no tengas éxito con los hombres,
eres tan guapa y estás tan bien. Eres impresionante, la mujer más
guapa y atractiva que he visto nunca".
"Gracias, tengo demasiado éxito en ocasiones. Te ruego que no seas
original y no digas eso que constantemente me repiten de que soy una especie
de Naomí Campbell con rasgos europeos. Los hombres parece que sólo
os fijais en las mujeres especialmente llamativas de las revistas de cotilleo
y no deja de ser un coñazo sentirse siempre, a todas horas y en todo
lugar centro de todas las miradas, aunque es verdad que me encanta sentirme
admirada".
Para qué mentir, esta treintañera morena, más bien alta
y ojos negros grandísimos es la mujer más guapa y atractiva que
he conocido en toda mi vida. Verdaderamente impresionante, sobre todo porque
es agradable, simpática, inteligente, culta ... Llama la atención
en todos los sentidos (es verdad que se parece algo a esa famosa belleza) y
desde luego, ¡qué buena está!. Van pasando las horas,.................
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