Nora: Nora (VIII)

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Enviado por webmaster el 10 Nov, 2004 - 05:07 PM

Apenas he pisado el aeropuerto de Barajas. Al llegar me esperaba un mensajero del periódico con dinero, billetes de avión con destino a Lisboa y un sobre con instrucciones de mi jefe. El mensajero es Berta, una de las fotógrafas de la redacción de
política nacional, que me va a acompañar a la búsqueda de
un reportaje que me parece casi imposible: negociaciones entre el Gobierno español
y ETA propiciadas por un ministro portugués.
No llevo ropa apropiada para la lluvia y el frío que hay en Lisboa.
De los contactos propuestos por mi jefe todos se hacen los locos o están
ilocalizables, con lo que nos dan a Berta y a mí las once de la noche
cenando un bocata en su habitación del hotel y con ánimo de querer
estar en cualquier otro sitio.
"¿Luis, quieres una copa?, aquí me parece que no pintamos
nada"
"Sí, un gintonic. No se me ha pasado el frío todavía;
a primera hora tengo que comprarme ropa de abrigo y zapatos; coño, con
lo bien que estaba yo de vacaciones en el desierto".
"Me parece que vamos de marrón con lo de ETA; yo que podría
estar haciéndome la Pasarela Cibeles o algún chollete similar"
"Estas cosas son así siempre, primero nadie sabe nada y luego todos
quieren hablar para apuntarse tantos. Tranquilidad, titi, que acabamos de llegar.
¿Pongo la tele?"
En buena hora. Estaba conectado un canal porno nórdico y en ese preciso
momento una rubia gigantesca de tetas como neumáticos se la mamaba a
un maromo chiquitito con un rabo como un caballo, como un caballo grande.
"¡Joder, que pasote !. Nunca me he podido comer un cipote así.
¿Cómo vas tu de herramienta?"
En las siguientes horas tuvo oportunidad de saberlo. Sin encomendarse a nada
ni nadie me mete la lengua hasta la garganta y empieza a magrearme el culo como
si se fuera a acabar el mundo ya mismo. "Siempre me has gustado. Una amiga
me ha hablado de ti, te conozco un poquito y me da morbillo tu rollo".
Ni pude preguntarle. Con rapidez de record mundial me desnudó por completo
("estás bueno, carrocilla") sin dejar de comerme la boca. Todavía
se está desnudando cuando se arrodilla y empieza a mamar mi polla con
desesperación, haciendo mucho ruido, babeando y usando los dientes un
poco demasiado fuerte. "Berta, me vas a dejar sin rabo como sigas dándole
esos viajes"
El sonido del chup-chup, los dedos agarrando mi culo como si fueran garfios,
tres pollas gigantescas manando leche sobre las tetas de la rubia del televisor <br.................
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