Trío, infidelidad consentida, exhibicionismo, voyerismo. Carolina disfruta con German y la sensual Lilian delante de las narices de su marido
Continuación del relato erótico “ Adicto al sexo (IV)” publicado en “El Rincón de Marqueze.net” el día 23 de Marzo de 2002.
Hola, de nuevo soy yo, Eduardo, el esposo de Carolina. Después de que
Carolina terminó de tirar con Miguelito, el muchacho de la piscina, siguió
medio desnuda tomando el sol, Miguelito se fue sin despedirse, salió muy
turbado, se le notaba nervioso, y no es para menos.
Bueno, en esos momentos aparecieron German y Lilian, que habían dormido
juntos (lo de dormir es un decir, mejor que se habían acostado juntos), y se
sentaron junto a Carolina, ellos habían visto todo, lo que no sabían era que
yo también lo había visto. Le preguntaron por mí, y Carolina dijo que
seguramente yo estaba durmiendo todavía, que en tierra caliente me volvía
muy perezoso. Ellos le dijeron que quien era el muchacho que se acababa de
ir, y ella sin nada de vergüenza les dijo que era el encargado de limpiar la
piscina... ellos se miraron y se sonrieron...
Carolina, sin importarle la presencia de Germán, se levantó, dejando sus
tetas al aire, mostrando prácticamente su chocha, pues su tanguita no había
quedado del todo acomodada... dijo... voy a buscar a Eduardo (Yo, para quien
no se haya dado cuenta, jajaja)... y entró a la casa. Germán se quedó
besando con Lilian y le fue quitando el sostén del bikini, ella también
tenía unas tetas hermosas que yo quería también disfrutar.
¿- Qué te pareció?
- Formidable, le dije yo, me encantó... qué tal lo sentiste?
- Pues como para repetirlo, si tu no te opones... me contestó ella.
- Me gustaría tirarme a Lilian, qué opinas?
Mi mujer, noté en un principio no le gustó del todo la idea, a veces es un
poco celosa, pero esta vez no tenía autoridad moral para decirme nada.
- Listo, no me importa, siempre y cuando yo esté presente... si yo no estoy
nada... y peleamos!!!
Me molesté un poco, pues me parecía injusta, yo la dejaba hacer lo que
quisiera, pero ella no.
Le pregunté que por qué. Ella me dijo que no quería perderme, que ella sabía
que lo que estaba haciendo era un puro juego, pero que no estaba seguro de
que si yo tiraba con otra mujer le fuera fiel... etc.
No quería discutir, además si nuestros amigos nos oían pensarían que
estábamos discutiendo por lo que pasó entre los dos, y me parecía que no era.................
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