ADICTO: AL SEXO

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Enviado por webmaster el 29 Nov, 2004 - 04:38 PM

Hetero, infidelidad, exhibicionismo. Delante de sus narices su esposa le es infiel con distintos hombres Continuación del relato erótico "La primera Orgía de Mi esposa y Mía" publicado en "El Rincón de Marqueze.net" el día 8 de Marzo de 2002.

Ayer había escrito y quiero continuar con mi historia de adicto al sexo.
Debo confesarles que le conté a mi esposa, una vez llegué en la noche de
trabajar y se emocionó tanto, que terminamos haciendo el amor en la escalera
del edificio, pues a ella le calientan estas cosas. Por suerte ningún vecino
salió, pues nos hubiera encontrado tirando como conejos. Una vez entramos al
apartamento, nos dedicamos a follar como locos, toda la noche. Eso me animó
a escribir lo de hoy.
Otra experiencia memorable fue un viaje que hicimos a Melgar, fue la primera
vez que mi esposa me fue infiel en mis narices (hablamos de infidelidad
cuando yo no participo, lo demás le damos el nombre de orgía), con varios
hombres no al mismo tiempo -, pero en un cachondeo permanente, en
donde todos pensaban que yo no me daba cuenta de nada, cuando en realidad
terminé azuzando a mi esposa Carolina.
Cerca de Bogotá hay un balneario que se llama Melgar. Bogotá es tierra fría
y este sitio es tierra caliente. Un día le dije de improviso a Carolina, en
la noche, alista dos vestidos de tierra caliente que nos vamos en 5 minutos
para Melgar. Siempre íbamos a la casa de un hermano de ella, que nos
prestaba permanentemente la casa.
Le dije que recogeríamos a unos amigos de la oficina, tres, ella conocía a
dos de ellos y al otro no, le dije que si quería invitar a alguien, ella
invitó a una amiga que se llama Lilian, la cual está buenísima, tiene un
culo de exposición.
Mi esposa salió con una bata vaporosa, extraminifalda, un poco amplia, sin
sostén, y con una pequeña maletica (casi un monedero) en donde me dijo que
llevaba dos vestidos de baño, me dijo que permanecería en vestido de baño
todo el tiempo, pues hacía tiempo que no se bronceaba. Yo al imaginar que
vestidos de baño llevaría sentía un palpitar en mi verga, un vacío en mi
estómago y un nerviosismo, signo indiscutible de que ya estaba excitado.
Primero recogimos a Lilian, quien salió con una maleta, un vestido muy corto
también, y con esa mirada de lujuria que se reconoce en las mujeres que
quieren que se las tiren ahí mismo y que no ponen reparos a nada.
Recogimos a los demás amigos, Germán, Camilo y Juan Carlos, este último no
lo conocía Carolina, pero inmediatamente vi.................
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