Orgía, infidelidad consentida, todos contra una. Le excitó muchísimo que su esposa se pusiera susy con otros hombres y decidió esconderse para ver lo que ocurría. Habíamos quedado en que le pedí a mi esposa que fuera a la piscina, ya le
había comentado que había visto todo y quería. Además que siguiera en su
juego.
Bueno, ella salió hacia la piscina, yo me quedé en nuestra habitación y
hacía más ruido del necesario para que creyeran que estaba allí dentro
distraído, pero la verdad es que estaba espiándolos por la ventana, y con
una mano me estaba dando una paja memorable.
Los tres hombres miraron a Carolina como se acercaba, la verdad es que la
tanguita que usaba dejaba entrever su chochita rasurada, sus labios
jugositos y que ya habían sido comidos durante todo el viaje, por lo que
tenía la vulva un poco hinchada, eso hacía que la parte de adelante se viera
más pequeña de lo que era, y la parte de atrás era similar a la tanga que
habíamos traído de Miami, la habíamos mandado hacer en un sitio que llama
Beverly Hills, que queda aquí en Bogotá.
Bueno, ella se metió poco a poco a piscina con el argumento de que estaba
muy fría. Juan Carlos aprovechó para que queriendo hacerle una broma,
pudiera cogerla una vez más, y fue que la arrastró con su mano hacia dentro
de la piscina y ella, gritaba y se quejaba. Le comenzó a masajear las tetas
y ella, por el contacto con al agua fría tenía los pezones a punto de
estallar.
- Por qué no jugamos algo, juguemos con la pelota... yo voy por ella.
Dijo Carolina, saliendo de la piscina y demorándose más de la
cuenta, para que ellos pudieran ver su culo rotundo y hermoso prácticamente
desnudo.
Ella trajo la pelota y se dividieron en grupo, ella picándole el ojo a Juan
Carlos le dijo que fuera del equipo contrario al de ella, lo hacía para que
con el pretexto de alcanzar la pelota, la pudiera manosear a su gusto. Yo
debo confesar que estaba encantado de ver como Carolina los calentaba a
todos, y jugando torpemente se dejaba meter mano por todos lados, de un
momento a otro quedó sin el sostén de su bikini, y ella sin darle
importancia, siguió jugando así, con las tetas al aire.
En ese momento lo volvió a pedir, y les dijo que antes de que estuviera la
cena, jugaran algo más atrevido, un poco con más picante, pues había tragado
mucho agua y estaba cansada. Ellos aceptaron y comenzaron a jugar un juego
que es típico en muchos países, la.................
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